En las últimas semanas he escuchado muchas frases sobre los Mets: ¡Wooow, que bien juegan! ¡Este equipo está para ganar!
Y no culpo a los que se expresan así. Es que realmente el equipo con base en Queens está jugando a un nivel superlativo en estos momentos.
Pero no nos engañemos, del dicho al hecho hay mucho trecho, y precisamente sobre esto último, los Mets todavía tienen que recorrer mucho camino. O acaso no recuerdan que el año pasado iban por el mismo camino bajo el mando del dominicano Luis Rojas, y luego terminaron en tercer lugar, a 11.5 juegos detrás de los Bravos de Atlanta, a la postre campeones de la Serie Mundial.
Tal vez estoy pecando de pesimista y tal vez no estoy viendo la actuación de los dirigidos por Buck Showalter desde otro ángulo. Tal vez me equivoco.
Estos Mets son líderes en la División Este de la Liga Nacional. Y de la forma que ganan las series es como para tomarlos en serio. Con muchas carreras, con pocas, con remontadas.
En lo que va de temporada, los Mets han jugado 18 series, si contamos la que comenzaron este lunes, 6 de junio ante los Padres de San Diego, y a quienes le ganaron el primer cotejo. En las primeras 17 series han ganado 13, han empatado 2, y han perdido a penas 2. Eso se traduce en marca de 37-19, la segunda mejor marca de todas Grandes Ligas solo detrás de los Yankees (39-15)
Esta bonita realidad se debe en gran medida a una ofensiva bien balanceada y encabezada, otra vez, por Pete Alonso (16 jonrones y 54 remolcadas), Jeff McNeal (.314 de promedio) y el resurgir del Boricua Francisco Lindor (.250-9-45), que vuelve a enseñar destellos de sus cualidades cuando jugaba con los entonces Indios de Cleveland, aunque sus estadísticas todavía no justifican el mega contrato ($341- millones) que firmó con la franquicia neoyorquina.
Podemos añadir que están ganando y gustando sin dos de sus lanzadores principales, primero sin Jacob DeGrom, y luego Max Scherzer.
Pero repito, lo bueno de la temporada regular se juega de junio en adelante. De hecho, al finalizar marzo, los Mets tenían ventaja de 11 juegos sobre su más cercano perseguidor. Una semana entrado junio esa diferencia se redujo a 9 partidos ahora sobre los Bravos.
Mi recomendación para los seguidores de los Mets es que disfruten el momento, a finales de septiembre veremos si celebran un pase a postemporada o maldicen al equipo por fallar otra vez.









