Esta mañana estuve meditando en la manera que nuestros antepasados analizaban el universo, la vida, la materia, la naturaleza y hasta los cambios climáticos cuando no poseían ningúnn instrumento ni ayuda inteligente como los que tenemos hoy día.
Y este pensamiento surgió porque llevo una semana bastante ocupada y cuando bien no termino una actividad, seguido debo de estar preprándome para la siguiente, sin espacio de sentarme a pensar ni a dar paso al descanso necesario para el cuerpo y la salud mental. Por lógica, asumo que para aquellos días era sumamente imperativo hacer pausas, detenerse y sentarse para poder alcazar ese nivel de anális que hasta el día de hoy nos sirven de fundamento.
Nuestros referentes espirituales, algunos de los grandes pensadores y los líderes de las tribus ancestrales poseían la disciplinada y la constumbre de detenerse a meditar en sí mismos, de entender el futuro, guiándose del pasado y sobre todo, de dedicar tiempo a solas para conectarse con Dios y su Santo Espíritu.
Hoy día la ingeniería de muchos seres humanos astutos nos ha provisto de un circuito extenso de entretenimientos estériles que limitan nuestra capacidad de desarrollo creativo; me atrevo a decir que sin darnos cuenta nos hemos sumergido en lo más profundo de ¨estar muy acupados¨ en nada productivo y sentirnos “prestigiados”.
Es menester aclarar que muchas ocupaciones sí son importantes y muy necesarias, sobre todo cuando son actividades que involucran el apoyar y el dar una mano solidaria al que lo necesite. No obstante, muchas ocupaciones van dirigidas a desenfocarnos de los caminos que nos llevan a Jesús y a estar coqueteando con los caminos que tienen como fin, agradar a la carne y a nuestras pasiones humanas.
Y a esto no nos ha llamado Dios; el reloj avanza, los días pasan silentes y sin prisa pero con la certeza de que nuestro calendario gregoriano, el cual utilizamos desde el 1582, sigue su curso de manera inefable. Al contrario, hemos sido creados y llamados a vivir en plan conexión con el Dios Todopoderoso, a vivir en paz y a poner nuestras cargas en sus manos para que se conviertan en cargas ligeras, Mateo 11:30.
Hacer una pausa, concentrarte en tí, querido lector, evaluar tu vida espiritual y tus agradecimientos a la luz de la Biblia, la Palabra de Dios, debe ser el motor y el motivo que te impulsa en cada jornada.
La vida es un hermoso regalo y desperdiciarla con entretenimientos y diligencias que no nos aportarán un gozo eterno, no es nuestro trabajo.
Jesus es el hijo de Dios y está a la puerta, pronto llegará y los que hemos vencido las vanidades y las ocupaciones que nos distraen, tendremos un pase directo en ese vuelo.
Te motivo a concentrarte un poco más en tu vida espiritual y en la oración a tu Dios y todo lo demás vendrá por añadidura, Mateo 6:33.









