La historia se repitió.
Después de cometer el pecado le piden perdón a Dios. Eso hacen todos aquellos que creen en religión, sean cual sea.
En el caso del béisbol, los jugadores violan las políticas de sustancias prohibidas y luego los ves cabizbajos, con remordimiento en la cara y pidiendo “perdón” en público.
El último en hacerlo ha sido Fernando Tatis Jr., un prometedor jugador que estaba tejiendo un nombre propio y una fructífera carrera en las Grandes Ligas.
Pero cayó en la trampa de esas malditas sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento, las famosas PED (por sus siglas en inglés) que la Oficina del Comisionado tiene en su ya célebre listado.
Utilizó un crema para tartar la tiña, una infección fúngica de la piel, que contiene la sustancia llamada “Clostebol”.
Eso le valió una suspension por 80 partidos, lo que significa que Tatis Jr. no podrá regresar y ayudar a los Padres de San Diego en su lucha por clasificar a postemporada y trata de ganar la Serie Mundial, ni tampoco a comienzo de la temporada del 2023.
No solo fue suspendido, también perderá dinero por cada juego no jugado ($30,864.2 y $1,450,617 en total aproximadamente); ya perdió su reputación, y lo peor, perdió la confianza y el respeto del público y los fanáticos.
¿Lo hizo a próposito? Lo dudo. Pero de una cosa estoy seguro, el jugador de 23 años debió leer las instrucciones, llamar al cuerpo médico del equipo o consultar con la Oficina del Comisionado Rob Manfred. Han habido ya tantos casos, que ser atrapado cae en la mayor estupidez.
Para que tengan una idea de lo que es el Clostebol, les explico un poco. Es un derivado de la testosterona y está clasificado como un esteroide. Es una sustancia controlada de la Lista 3. El “Acetato de Clostebol” es un ingrediente principal de “Trofodermin”, una pomada que se aplica a la piel para tratar abrasiones, erosiones, lesiones, fisuras e infecciones.
Entonces, cada medicamento tiene el contenido de sustancia de los que están hechos. Ahí Fernando pecó de ignorancia.
Usted como atleta bien pagado, mejor dicho, de los mejores pagados en el negocio ($340 millones de dólares), debe cuidarse de estupideces como la que él cometió, debe leer cuidadosamente lo que se va a meter en la boca, lo que se vaya a inyectar o lo que se vaya a untar en su cuerpo,
Por eso la excusa que pidió ante los medios de comunicación valen una banana podrida. Debiste pensar antes de actuar.
Y sí, Fernando, decepcionaste al equipo, a la gerencia, a los fanáticos y a tu familia. Bueno, en realidad no se si a su familia, ya que la misma salió en su defensa de manera vehemente.
Ahora debes dar el ejemplo en tu camino a la redención. Explicale a otros jugadores jóvenes de los peligros que corren al consumir medicamentos o complejos vitamínicos sin consultar con la gente que te paga tu sueldo, el sustento de tu familia y el futuro de tus hijos, si los tiene o cuando los tenga.
Pero mientras tanto, a cumplir por tu error.









