Cuando Joey Gallo fue adquirido por los Yankees de Nueva York en julio del año pasado, se suponía que traería aún más poder a la ya de por sí poderosa alineación de los Bombarderos de El Bronx.
Más de cien juegos después, es justo preguntarse si ya es hora de que la gerencia de los Yankees busque de forma desesperada salir de él en la ventana de cambios de mitad de temporada.
En sus últimos 5 juegos, Gallo simplemente no ve la bola. Se ha ido de 16-0 con 9 ponches recibidos. Si esto no es motivo suficiente, pues no sé qué decir.
Pero no se confundan, no es solo por esos últimos turnos al bate que digo que los Yankees deben salir de él, sino por su nulo aporte al equipo en el tiempo que lleva en la Gran Manzana.
Fíjense. En 371 turnos en 119 juegos (hasta el martes, 28 de junio), el jardinero nacido en Nevada batea para promedio de .169 con apenas 22 jonrones y 40 producidas, y lo peor, 65 ponches recibidos, para un paupérrimo promedio de embase (OBP) de .292 y un porcentaje de slugging de .372. Obviamente números muy bajos para su fama de toletero en sus años (7) con los Rangers de Texas: 145 jonrones y 317 empujadas. LLegó, incluso, a conectar 40 o más jonrones dos veces con el equipo texano (2017-2018).
Ahora es posible que los Yankees estén mirando sus estadísticas actuales y estén experimentando el remordimiento del comprador.
Pero lo que impulsa más ese arrepentimiento es el éxito de los prospectos que trataron.
Para obtener a Gallo, los Yankees se despidieron del campocorto Josh Smith (quien era su prospecto en el puesto 14 en ese momento), el segunda base Ezequiel Durán (prospecto en el puesto 15), el jugador de cuadro Trevor Hauver (prospecto en el puesto 23) y el lanzador abridor Glenn Otto (prospecto clasificado 28).
Tres de esos cuatro prospectos ya han debutado con Texas en las mayores.
Otto fue el primer ex prospecto de los Yankees en tener éxito con los Rangers.
Si bien tuvo problemas en su primer contacto en las mayores el año pasado, ha repuntado este año. Acomula marca de 4-3, aunque un alta su efectividad (5.31) con 34 ponches propinados en 42.1 entradas lanzadas.
Sin embargo, la pieza más importante que ha comenzado a frustrar a los fanáticos de los Yankees es el surgimiento del infielder dominicano Ezequiel Durán en Texas. Después de batear .317 con siete jonrones, 31 carreras impulsadas, 34 carreras y siete bases robadas en 45 juegos en Triple-A, Durán fue llamado a las Grandes Ligas desde el equipo Frisco en Doble A para reemplazar al lesionado Josh Smith.
Comenzo caliente, con dos jonrones y promedio de .358, pero en los últimos juegos se enfrió y fue bajado a Triple A Duran con el equipo Round Rock. Aún así, en 64 juegos tiene una respetable estadística .258 /2 HR/8 CE/.281/.435.
Hay que destacar que los Rangers iban a tener dificultades para obtener tiempo de juego tanto para Smith como para Durán.
Precisamente Smith fue el otro ex prospecto de los Yankees que hizo su debut en las Grandes Ligas
Mientras tanto, los Yankees miran con vergüenza estos sucesos de su ex jóvenes prospectos.
En lo que va del mes de junio, y a pesar de un ligero empuje en ‘junio, bateando para un .212, Gallo todavía se poncha el 39.5 por ciento de las veces. Hay solo 314 pies desde el plato hasta la pared del jardín derecho en el Yankee Stadium, pero parece que Gallo no puede hacer suficiente contacto para aprovechar eso.
Como resultado, fue movido al noveno lugar en el orden de bateo por mánager Aaron Boone, incluso bateando por debajo de tipos como Miguel Andújar, José Treviño, Isiah Kiner-Falefa y Matt Carpenter.
Con los Yankees con la vista puesta en una Serie Mundial este año, deben preguntarte si mantener a Gallo en la alineación les da la mejor oportunidad de lograr ese nivel de éxito.









